TIEMPOS DEL MUNDO

viernes, 7 de julio de 2017

IL DUOMO DI MILANO: Una auténtica obra de arte

Pocas construcciones resultan ser grandiosas tanto por dentro como por fuera y el maravilloso templo conocido como il Duomo di Milano es una de ellas. Tanto la fachada gótica, su glorioso interior, como así también el tejado, constituyen una verdadera obra de arte. Es una construcción de ladrillo revestida de mármol, de marcado estilo gótico que culmina en infinidad de pináculos y torres coronadas por estatuas. El punto más alto del majestuoso edificio es conocido como La Madonnina y pertenece a Carlo Pellicani. La terraza ocupa casi toda la superficie. Para subir al tejado por escalera hay que dirigirse al ala exterior paralela al edificio Vittorio Emannuelle II, mientras que para subir por ascensor, se accede por el ala opuesta. Lo mejor de subir al tejado es la vista del bosque de pináculos. Si bien la plaza es muy concurrida en cualquier época del año, detenerse a contemplar los detalles que componen la fastuosa fachada es imprescindible. Ya en el siglo V d.C. la ciudad contaba con una basílica dedicada a San Antonio a la que en el siglo VIII se le adosó un nuevo edificio con el fin de ampliar su capacidad. En torno al año 1075 ambos edificios fueron destruidos en un incendio y entonces se planteó la construcción de una gran catedral. Las obras comenzaron en 1386 de la mano del obispo Antonio da Saluzzo y el duque Gian Galeazzo Visconti. Tres años después se nombró al francés Nicolas de Bonaventure arquitecto mayor de la catedral y éste planteó un primer proyecto que dotaba a la construcción de un elegante estilo gótico inspirado en las formas traídas de Francia. Bonaventure fue sustituido por Jean Mignot pero con los años se plantearon distintos problemas constructivos que obligaron a cambiar continuamente de arquitecto. De hecho la construcción se dilató tanto en el tiempo que hasta el siglo XIX il Duomo di Milano no estuvo completamente terminado. Se trata de un templo con planta de cruz latina cuyo transepto se marca tanto en planta como en altura. El cuerpo de la iglesia cuenta con cinco naves de las cuales la central es más ancha y alta que las laterales. Las naves laterales se prolongan hasta el transepto y rodean el altar mayor formando una girola o deambulatorio típico de las iglesias de peregrinación. El amplio espacio del transepto se ha aprovechado para colocar el coro realizado en época renacentista. En el interior destacan las bellísimas bóvedas de crucería que se sustentan con más de cuarenta pilares tallados en diferentes estilos. Los grandísimos vitrales que se han abierto en el paramento otorgan a la edificación de una singular luminosidad; este sentido cabe destacar como los vitrales de la zona de la cabecera son los más grandes jamás utilizados en una construcción cristiana. El templo cuenta con grandes fachadas de estilo gótico, la principal fue proyectada por el arquitecto Pellegrino Pellegrini pero a lo largo de la historia el proyecto inicial sufrió numerosas modificaciones y las fachadas no se concluyeron hasta el siglo XIX, en torno a 1814. Presenta además cinco puertas diferentes se acceso de las cuales, la principal se ha dedicado a Santa María. Su imponente aspecto exterior está configurado por las más de noventa gárgolas y ciento treinta agujas que se levantan vertiginosas hacia lo alto, arquitectónicamente las gárgolas servían como vertederos de agua. La más alta de las agujas - situada a más de cien metros de altitud - se corona con una espléndida imagen de la Virgen María que corona el edificio. En su interior se pueden admirar numerosas estatuas, altares, pinturas y retablos así como monumentos. Una de las esculturas más reconocidas e impresionantes es la estatua de San Bartolomé, que muestra al apóstol (desollado vivo) con la piel colgando de sus hombros, para representar su martirio. Asimismo, en la cripta se encuentra la Capilla de San Carlos Borromeo, que alberga los restos del santo, y el tesoro de la catedral. Además se vanagloria de poseer un clavo de la cruz de Cristo, que se encuentra en una bóveda del techo tras el altar principal de la catedral. Como podéis notar, il Duomo di Milano es una joya de la arquitectura que hay que preservar para la posteridad.
actualidad cultural
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