TIEMPOS DEL MUNDO

viernes, 2 de junio de 2017

PIERRE LE GRAND, UN TSAR EN FRANCE.1717: Una excepcional muestra sobre Pedro El Grande en Versalles

Coincidiendo con la visita del Presidente ruso Vladimir Putin a Francia, el Gran Trianón del Palacio de Versalles presenta la exposición titulada ‘Pierre le Grand, un tsar en France. 1717’ (Pedro El Grande, un Zar en Francia.1717) el cual fue inaugurado el pasado martes el 30 de mayo y que estará abierto al público hasta el 24 de septiembre. Se trata de una exposición conmemorativa acerca del tercer centenario de la visita del Zar de Rusia a Paris, entre mayo y junio de 1717. Gracias a una colaboración excepcional entre el Palacio de Versalles y el Museo del Hermitage, la muestra presenta más de 150 obras de excepcional valor - entre pinturas, esculturas, artes decorativas, tapices, mapas, medallas, instrumentos científicos, libros y manuscritos - dos tercios de los cuales pertenecen al prestigioso museo de San Petersburgo. Pedro I (1672 - 1725) nació en la dinastía Romanov, fue hijo del zar Alexis Mikhailovich (1645 -1676) y Natalya Naryshkina (1651-1694). 20 años después de la "Gran Embajada", que lo llevó a Europa por primera vez entre 1697 y 1698, Pedro El Grande viajó de nuevo a Occidente, llegando a Francia el 21 de abril de 1717, donde permaneció hasta el 21 de junio. La exposición recorre su estancia en Paris. Aunque ostensiblemente se trataba de una visita oficial, Pedro I era de naturaleza impredecible a quien no le gustaba cumplir las reglas de etiqueta, burlándose del protocolo en reiteradas ocasiones, para escándalo de la corte versallesca, muy estricta en ese sentido. Su encuentro con Luís XV, en particular, causo una impresión duradera, ya que ignorando la rigurosa ceremonia de la corte, en un gesto espontáneo levantó en sus brazos al niño-rey que tenía siete años de edad. Aunque el viaje de Pedro I tenía objetivos políticos y económicos, como forjar una alianza con Francia contra Suecia así como la firma de un acuerdo comercial, este zar reformista, fundador de la Rusia moderna, quería por encima de todo descubrir todo lo que era novedoso en Francia con el fin de adaptarlo a su imperio. Durante los dos meses que pasó en París, Pedro I fue a la Academia de Ciencias, de la que fue miembro de honor, el Observatorio, y la Casa de la Moneda, donde se acuñó una medalla en su honor. Sus visitas a diversas instituciones y encuentros con renombradas personalidades influyeron poderosamente en su pensamiento. La exposición también pone de relieve las relaciones del Zar con los artistas franceses. De hecho, ya en 1716, atrajo a varios maestros a la corte de San Petersburgo, entre ellos Louis Caravaque (1684-1754), el arquitecto Jean-Baptiste Le Blond (1679-1719), y el escultor Nicolas Pineau para encargarse de las obras arquitectónicas que se levantaban en la capital imperial rusa, embelleciéndola con una serie de grandes monumentos que podemos admirar al día de hoy. Asimismo, durante la estancia de Pedro I en Francia en 1717, dos famosos artistas, Jean-Marc Nattier (1685-1766) y Jean-Baptiste Oudry (1686-1755), pintaron su retrato.Pedro el Grande fue un monarca al que gustaba viajar, recorriendo el mundo durante casi cuatro décadas, desde el Mar Blanco hasta el Mar Caspio, de Holanda a Moldavia, de Inglaterra a Persia. A juicio de la posteridad, estos viajes enriquecieron sus conocimientos a tal grado, que le sirvió para modernizar a su país colocándola por encima de las grandes potencias europeas, por lo cual es considerado con toda razón como el creador de una nueva Rusia.
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