TIEMPOS DEL MUNDO

lunes, 18 de noviembre de 2013

GRANDES FRAUDES DE LA ARQUEOLOGÍA: El Gigante de Cardiff

De seguro muchos de ustedes han leído los artículos que he venido posteando dentro de la Serie: Grandes Fraudes de la Arqueología, donde hemos puesto al descubierto aquellos “descubrimientos científicos” que resultaron más falsos de lo que uno se imagina. Como sabéis, un engaño tarde o temprano termina revelado como tal, el cual muchas veces es maquinado maliciosamente, con el objetivo de ganar grandes sumas de dinero por ello. En esta oportunidad nos referiremos al llamado Gigante de Cardiff. Corría el 16 de octubre de 1869, cuando se descubrió en la localidad Cardiff (Nueva York) el cuerpo de un gigante de más de tres metros de altura, totalmente petrificado, mientras excavaban un pozo de agua en la granja de William C.“Stub” Newell. La noticia se hizo pública rápidamente, y en poco tiempo miles de personas acudieron a ver al gigante pagando 50 centavos por persona. Se creo una polémica acerca de que si el gigante era un hombre petrificado o si se trataba de una antigua estatua de 3.10 metros de altura. Hubo algunos iluminados que llegaron a pensar que era uno de los gigantes mencionados en la Biblia (Génesis 6:4). Pero otros creían que se trataba de una estatua creada por los misioneros jesuitas con el fin de impresionar a los indígenas locales. ¿Cuál era la realidad? Simplemente se trato de un engaño con el único objetivo de ganar dinero, y no probar alguna teoría o ideología. En efecto, el Gigante de Cardiff fue una creación de un empresario llamado George Hull, de Nueva York. Quien había conversado con un pastor metodista, acerca de los gigantes que menciona la Biblia. Como Hull era ateo, quiso burlarse del predicador y ganar una buena cantidad de dinero, por que planeó el engaño, que tuvo un costó de 2600 dólares, incluidos el granjero que “descubriría” al gigante. Las ganancias fueron cuantiosas, ya que miles de personas acudían a ver el “hallazgo”, por lo que terminó vendiendo el gigante por 37,500 dólares a un grupo de empresarios de Syracuse. Fue allí cuando un paleontólogo de Yale estudió al Gigante de Cardiff con detenimiento, declarando que era un fraude bastante burdo, ya que hasta se veían las marcas de los cinceles. Finalmente Hull confesó el engaño – hecho a partir de un bloque de yeso - alegando que lo hizo únicamente para ganar dinero, Aún así, miles de personas seguían visitando al gigante. Incluso el famoso dueño de circos estadounidenses P.T. Barnum, les ofreció a los nuevos dueños 60 mil dólares para pasearlo durante tres meses. Pero fue rechazado, así que hizo su propia copia del Gigante de Cardiff y la paseó de todos modos. Curiosamente ésta réplica, tuvo más visitas que el “original”, por lo que los dueños del Gigante de Cardiff demandaron a Barnum. Pero como el gigante no era un burdo fraude, el juez no les prestó atención. Han pasado los años y uno se pregunta ¿que ha pasado con ese gigante? Todavía hay quienes acuden a visitarlo en su hogar permanente en el Farmer’s Museum, en Cooperstown, Nueva York. ¿Y la réplica? todavía puede verse en el Marvin’s Marvelous Mechanical Museum, Detroit.
actualidad cultural
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