TIEMPOS DEL MUNDO

viernes, 13 de octubre de 2017

LA BIBLIOTECA PERDIDA DE IVAN EL TERRIBLE: Un tesoro por descubrir

Cuentan que el zar ruso Iván el Terrible poseía una legendaria colección de libros antiguos que provenían de la antigua Constantinopla. Aunque no haya pruebas claras de su existencia, su búsqueda continúa hoy día. Esta historia comienza en el siglo XV, cuando los otomanos conquistaron Constantinopla y acabaron con el Imperio Bizantino. Muchos griegos y cristianos ortodoxos abandonaron entonces la ciudad. Entre ellos estaba Tomás Paleólogo, hermano de Constantino XI, quien, según se cuenta, se refugió en Roma, pero antes de partir reunió todos los libros de la colección que habían acumulado los sucesivos emperadores bizantinos. Esta biblioteca contaba con unos 800 volúmenes, entre los que se incluían algunas obras maestras de la literatura grecorromana. La colección fue heredada por la hija de Tomás, Sofía Paleólogo, quien se fue de Roma a Rusia y se casó con Iván III, el gran príncipe de Moscú. Al parecer, fue ella quien llevó la colección a Rusia, que más tarde pasó a llamarse "la biblioteca de Iván el Terrible".El nieto de Sofía, el zar Iván IV, más conocido como Iván el Terrible, no solo heredó la biblioteca, sino que la amplió con manuscritos y raros ejemplares que mandó a traer de diferentes lugares de Europa. Algunos creen que Iván escondió la colección en Moscú o en otra ciudad de Rusia y que la biblioteca desapareció sin dejar rastro alguno tras su muerte en 1584. Por lo menos, así cuenta la leyenda. Christopher Von Dabélov, historiador del siglo XIX de la localidad de Derpt (actualmente Tartú, Estonia) declaró haber visto un catálogo de la perdida colección. Tal hallazgo sería equivalente a encontrar el Santo Grial del los libreros. El listado que supuestamente vio contaba con los 142 volúmenes de la 'Historia de Roma' de Tito Livio (actualmente solo se conocen 35), una versión completa de 'De re publica', de Cicerón (de la que solo se conservan fragmentos), un poema perdido de Virgilio, por nombrar algunos de los excepcionales ejemplares con los que contaba la biblioteca. Sin embargo, existen muchos especialistas que se muestran escépticos acerca de la existencia real de la biblioteca. Alexánder Filiúshkin, profesor de historia de Rusia en la Universidad Estatal de San Petersburgo, explicó al diario 'Komsomólskaya Pravda' sus dudas. En primer lugar, es muy probable que para conseguir fondos, la familia de Tomás Paleólogo vendiera parte de la biblioteca al abandonar Roma. Además, declara que no todas las fuentes que hablan de ella son fiables. Por ejemplo, Dabélov, que se jactaba de haber encontrado el listado, no enseñó a nadie el documento. Hay cronistas del siglo XVI y XVIII que hacen referencia a la biblioteca pero siempre parece que hablan de ella como si fuera algo mítico, sin pruebas concluyentes, considera Filiúshkin. Incluso si la biblioteca de Iván el Terrible hubiera existido realmente, hay muchas posibilidades de que esta hubiese sido destruida, creen los especialistas. En Moscú hubo tres grandes incendios en los siglos XVI y XVII (concretamente en los años 1547, 1571 y 1626), que podrían haber reducido a cenizas la 'oculta' biblioteca. Hay otra teoría todavía más rocambolesca, que cuenta que los polacos al invadir Rusia a principios del siglo XVII y quedarse sin comida durante el sitio del Kremlin de Moscú y acabaron comiéndose el cuero que cubría los manuscritos, destruyendo su contenido. En cualquier caso, hay entusiastas que siguen buscando la biblioteca en la capital rusa y mantienen la esperanza de poder hallar este tesoro literario del zar. Asimismo, se han hecho intentos de encontrar la colección fuera de la capital rusa, concretamente en Vólogda (465 km al norte de Moscú) y en el kremlin de Alexándrov (120 km al noroeste de Moscú) donde el zar Iván vivió entre 1565 y 1584. También hay quienes creen que la colección se esconde en el Kremlin de Moscú. Arqueólogos y aventureros han rastreado numerosos lugares a lo largo de los años. Los zares el siglo XIX, e incluso el dictador comunista Iósif Stalin, dejaron entrar a científicos en el Kremlin con la esperanza de que encontraran los perdidos e invaluables libros."Si alguien encuentra la biblioteca se haría tan famoso como Yuri Gagarin", admite Filiushkin. A pesar de que hay pocas opciones de que exista, se ha convertido en un mito popular. El arqueólogo Alexánder Véxler bromeaba en una entrevista: "Claro que la biblioteca de Iván el Terrible existe. ¿Cómo puede no existir si se han escrito tantos ríos de tinta sobre ella a lo largo de tanto tiempo?" expresó.

viernes, 6 de octubre de 2017

OPERA - PASSION, POWER AND POLITICS: A la conquista del Victoria & Albert Museum

Acercar la ópera a todos los públicos, sean aficionados al género o no. Este es el objetivo de ‘Opera: Passion, Power and Politics’ (Ópera: pasión, poder y política), la nueva exposición del prestigioso (y siempre original en propuestas) Victoria & Albert Museum de Londres, que arranco el 30 de septiembre y podrá visitarse hasta el próximo 25 de febrero. Un apasionante y muy sorprendente viaje que explora 400 años de historia - los que van desde las raíces de este género en la Italia del Renacimiento hasta la actualidad - basado en dos premisas fundamentales: la ópera como un arte multisensorial que aúna varias disciplinas artísticas; y por otra parte, en cómo los factores económicos, políticos, artísticos y sociales se entremezclan con grandes momentos de la historia de la ópera. Para ilustrar todo lo anterior, el museo británico se ha aliado con el Royal Opera House de Londres y propone un recorrido a través de siete premieres que sucedieron en siete ciudades diferentes de Europa y que ilustran tanto la evolución del género como la del viejo continente: L'incoronazione de Poppea (La coronación de Popea) de Monteverdi en Venecia (1642), Rinaldo de Handel en Londres (1711), Le Nozze de Figaro de Mozart en Viena (1786), Nabucco de Verdi en Milán (1842), Tannhaüser de Wagner en París (1861), Salomé de Strauss en Dresde (1905) y Lady Macbeth de Mtsensk en San Petersburgo (1934). La música, obviamente, se convierte en protagonista principal. "La música es el objeto más poderoso de toda la muestra porque pone la banda sonora al viaje que se hace por la historia en esta exposición", dice su comisaria, Kate Bailey. De esta manera cada espectador recibirá a la entrada unos auriculares que le permitirán escuchar cada una de estas obras maestras a medida que explora cada sala y cada ciudad. La exposición incluye, además, una nueva y poderosa grabación de Va pensiero (El coro de los esclavos) del Nabucco de Verdi, que podrá experimentarse en una instalación de sonido de 360 grados. A la música se suman 300 objetos, que incluyen importantes préstamos internacionales, y que se muestran intercalados junto a imágenes digitales de atractivas interpretaciones de ópera. Entre ellos: el cuadro La música en las Tullerías de Manet, obra maestra del modernismo que contextualiza el enfoque moderno de Wagner a la música en la década de 1860 en París; la partitura original de Nabucco procedente del Archivio Storico Ricordi en Milán; una de las dos copias que se conservan de la primera ópera que se representó en público (La coronación de Popea) y material original del estreno en 1934 de Lady Macbeth de Mtsensk de Shostakovich (que se muestra por primera vez fuera de Rusia) e incluye la partitura original, las indicaciones escénicas, el libreto, los modelos de vestuario y los disfraces. Bailey, a quien le ha costado cinco años levantar este proyecto, asegura que "la ópera es uno de los mejores fenómenos musicales y desde el comienzo de su historia estuvo compuesta por la esencia que provenía de diferentes partes de Europa". Mientras que el director del V&A, Tristram Hunt señala que esta es la única exposición que explora la historia de la ópera a gran escala. Por su parte, el director saliente del Royal Opera House, Kasper Holten - uno de los responsables de que este sueño se haya hecho realidad - añade: "La exposición nos mostrará la ópera como la banda sonora de la historia de Europa. Esperamos mostrar al público, tanto a los que están enamorados de la ópera como a los que todavía están introduciéndose en ella, que es una forma de arte vivo y tiene tanto que decir a la sociedad que la rodea hoy como hacía hace 400 años". La muestra, que es la primera organizada en la nueva Galería Sainsbury del museo, estará acompañada de eventos en vivo y otras iniciativas digitales de la BBC Arts con el objetivo de transmitir la pasión de la ópera a un público más amplio.

viernes, 29 de septiembre de 2017

VALL DE BOÍ: La máxima expresión del arte románico catalán

Como sabéis, este 1 de Octubre se celebrará un referéndum independentista en Catalunya que buscará liberarse de la opresión española, así como del sistemático expolio de sus riquezas de los cuales son victimas desde hace 300 años y que mejor oportunidad para tratar en esta ocasión del románico Vall de Boí,  excepcional por la concentración en un espacio reducido de un número tan elevado de iglesias de un mismo estilo arquitectónico que se encuentran ubicados en el Pirineo catalán. Estas iglesias se han conservado a lo largo del tiempo con pocas modificaciones gracias al aislamiento del valle hasta bien entrado el siglo pasado, aislamiento que evitó la llegada de constructores, artistas, arquitectos o curas dispuestos a reconvertir las obras iniciales. Es decir, no se ha alterado significativamente su concepción inicial. En Vall de Boí encontraréis ocho iglesias y una ermita románicas declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO : Sant Climent y Santa Maria de Taüll, Sant Joan de Boí, Santa Eulàlia d’Erill la Vall, Sant Feliu de Barruera, la Nativitat de Durro, Santa Maria de Cardet, l’Assumpció de Cóll y la ermita de Sant Quirc de Durro. Una de sus características principales es la unidad de estilo arquitectónico. Son construcciones realizadas durante los siglos XI y XII siguiendo los modelos provenientes del norte de Italia, el románico lombardo, que se caracteriza por la funcionalidad de sus construcciones, el cuidadoso trabajo de la piedra, los esbeltos campanarios de torre, y la decoración exterior de arcos ciegos y bandas lombardas. Las iglesias románicas del Vall de Boí son el reflejo artístico de una sociedad estructurada en torno a las jerarquías eclesiásticas y señoriales, personificadas en este caso en los señores de Erill y el obispado de Roda de Isábena, promotores de estos templos. Dentro de esta sociedad medieval, la iglesia cumplía no sólo una función religiosa, sino que también tenía un importante papel social, como lugar de reunión y refugio del pueblo. En el caso del Vall de Boí, esta función social de los templos se evidencia en la utilización de sus esbeltos campanarios de torre como elementos de comunicación y vigilancia. Destacan, además, los conjuntos de pintura mural que albergaban las iglesias de Sant Climent y Santa Maria de Taüll y Sant Joan de Boí, actualmente conservados en el Museo Nacional de Arte de Catalunya (MNAC), así como las tallas producidas por el Taller de Erill, como el Descendimiento de Santa Eulàlia de Erill la Vall. Su historia se inicia seguramente a principios del siglo IX con la creación de los primeros condados cristianos. Durante muchos siglos el Vall de Boí fue un lugar aislado y desconocido, alcanzando su máximo desarrollo durante el siglo XIII en que una pequeña población llamada Taüll llegó a contar con cuatro iglesias. La situación del valle, limítrofe con otros condados, permitió la creación de varios castillos. Asimismo, las numerosas iglesias que se construyeron en el área muestran la alta densidad de población que tuvo en su momento esta zona pirenaica. Uno de sus monumentos más conocidos es la iglesia de Sant Climent de Taüll que fue consagrada el 10 de diciembre, de 1125. Su planta de basílica perfecta con tres naves contrasta bastante con la techumbre de madera, sustituida en la época por una bóveda de piedra y ladrillo. En ella se conserva el ábside con el Pantocrator, una de las obras maestras del románico europeo. Su genialidad reside en la combinación de elementos de diferentes visiones bíblicas – las del Apocalipsis, Isaías y Ezequiel – para presentarnos al Cristo del Juicio Final. Éste aparece desde el fondo provocando un movimiento centrífugo de la composición, en la que domina el sentido ornamental de los perfiles y la habilidad en la utilización del color para dar volúmenes. Por su excepcionalidad y fuerza pictórica, la obra del Maestro de Tahull se ha proyectado a la modernidad y ha fascinado a numerosos artistas. No cabe duda que las pinturas románicas de la iglesia de Sant Climent de Taüll es una de las joyas más importantes del románico catalán y tienen una innovadora presentación a través de un video mapping que recrea los frescos originales dentro del ábside mayor y el presbiterio de la nave central. La pintura original data del siglo XII y actualmente se conserva en el Museo Nacional de Arte de Catalunya en Barcelona. Desde los años 60, en la iglesia había una copia de los originales pintada sobre yeso que se estaba degradando. Luego de quitar la antigua copia se realizó un minucioso proceso de restauración que puso al descubierto restos de la pintura original que se habían conservado en las capas profundas de las paredes del ábside. El objetivo de este mapping es restituir virtual y digitalmente las pinturas originales en su lugar de origen, la iglesia de Sant Climent de Taüll, así como reproducir el conjunto pictórico completo tal como era en el año 1123. La presentación audiovisual ayuda al visitante a entender la técnica pictórica de los frescos románicos y al mismo tiempo descubre las diferentes representaciones iconográficas que componen esta pintura mural de alta carga artística y religiosa.

viernes, 22 de septiembre de 2017

LA MALDICION DEL DIAMANTE HOPE: Una excepcional joya que trae la muerte consigo

Expuesto actualmente en el Instituto Smithsonian de Washington DC,nadie podría imaginar al contemplar este sublime diamante azul el oscuro pasado que lo envuelve.Parece inofensivo, pero esta brillante joya es responsable de la muerte .de quien lo poseyera. Según la tradición india, el diamante fue extraído del río Kistna hace más de 600 años y colocado en la frente de la diosa Sita. Un sacerdote hindú, al contemplarlo en un templo, sucumbió a su embrujo y lo robó. Tras ser descubierto fue torturado hasta morir. Era el primero de una larga lista.No se volvió a tener conocimiento de la joya hasta el año 1642, cuando el diamante reapareció en el continente europeo en manos de un contrabandista francés llamado Jean-Baptiste Tavernier. Por entonces el diamante pesaba 112,5 quilates, y recibía el nombre de Tavernier Blue. Fue el propio Tavernier quien se lo vendió al mismísimo rey Luis XIV de Francia, conocido como el Rey Sol, quien mandó tallar la gema hasta transformarla en una pieza de 67,5 quilates. Con la venta de tan fabulosa joya, Tavernier obtuvo con la venta el dinero suficiente para comprar un título nobiliario y adquirir una gran propiedad. Poco tiempo después, las numerosas deudas que su hijo contrajo por el juego le obligaron a vender cuanto tenía. Totalmente arruinado, Tavernier regresó a la India para rehacer su fortuna, pero murió atacado por una jauría de perros salvajes. Durante su estancia en la corte francesa, el diamante estuvo implicado en numerosas tragedias. Nicolas Fouquet, un funcionario del gobierno que lo tomó prestado para acudir a un baile oficial, fue acusado en 1665 de desfalco y enviado a prisión, donde finalmente falleció. Por su parte, el Rey Sol murió enfermo y abandonado, viendo cómo su imperio se derrumbaba. Tres miembros de la familia real, que habían tenido contacto con el diamante, también fallecieron en extrañas circunstancias, y la princesa Lamballe, que acostumbraba a llevarlo encima, fue linchada por una enfurecida multitud.Entre los herederos del diamante estuvieron Luís XVI y su esposa Maria Antonieta, cuyo trágico final en la guillotina durante la Revolución Francesa es de sobra conocido. Durante las revueltas revolucionarias de 1792 la joya volvió a desaparecer, pero su sangrienta leyenda se mantuvo viva. Se cuenta que Jacques Celot, un joyero francés, se obsesionó tanto con su belleza que acabó volviéndose loco y suicidándose. También se dice que el príncipe ruso Iván Kanitovski se la regaló a su amante parisina, a la que posteriormente mató de un tiró. Kanitovski también fue asesinado.Entre los fallecidos por la maldición del diamante también se incluye a Catalina la Grande de Rusia. Según narra la historia,la zarina lo llevó puesto poco antes de morir de una apoplejía. Cuando la joya reapareció, en 1812, lo hizo en manos de un joyero holandés afincado en Londres, Daniel Eliason, que talló de nuevo el diamante reduciéndolo a su tamaño actual. El hijo de Eliason le robó la gema y el joyero acabó suicidándose. Con su nuevo aspecto, el diamante fue viajando por Europa y causando desgracias a sus propietarios, hasta que cayó en manos de Henry Thomas Hope, un banquero irlandés quien lo adquirió por tan sólo 30.000 libras y le otorgó su actual nombre. Su propio nieto murió en la más absoluta ruina. En 1908 el sultán turco Abdul Hamid se hizo con el diamante tras pagar la cifra de 400.000 dólares. Hamid se lo obsequió a su esposa Subaya, a la que asesinó poco después de una puñalada. Un año después, el sultán perdió el trono. Tras ser comprada por el magnate de los negocios Ned McLean, por 154.000 dólares, la valiosa piedra viajó a Estados Unidos en 1911. Vincent, un hijo de McLean, fue atropellado por un automóvil. El propio McLean terminó arruinándose e ingresó en un hospital psiquiátrico donde murió. Su hija falleció en 1946 tras ingerir numerosos barbitúricos, y su esposa, Evelyn, se hizo morfinómana. El sangriento viaje del diamante Hope finalizó en 1949 al pasar a ser propiedad del joyero estadounidense Harry Winston, que compró la azulada gema a los herederos de McLean. Aunque su familia no sufrió nunca ninguna adversidad, Winston decidió donar la joya al Instituto Smithsonian el 10 de noviembre de 1958, donde se encuentra ahora. Tal vez la maldición no será tan perjudicial para las instituciones como lo fue para los individuos, lo cierto es que aparentemente el terrible maleficio se extinguió o solo está esperando su oportunidad para volver a hacer de las suyas.

viernes, 15 de septiembre de 2017

DUBROVNIK: La perla del Adriático

Sin duda alguna, habéis oído hablar de la ciudad de Dubrovnik - ubicada en Croacia - y también de sus maravillosos alrededores. Miles de islas, parques naturales, monumentos históricos y una excelente gastronomía son solo una parte de la oferta de uno de los destinos turísticos más deseables del mundo. Nada más llegar, le saludarán los aromas y paisajes del Mediterráneo más auténtico y con independencia de la temporada, la magia del entorno le atrapará y le dejará sin palabras. Situada a 495 kilómetros de Zagreb - la capital del país - Dubrovnik es un lugar con mucha historia, y esto ya lo revela desde su nombre (que significa “robledal”), en alusión a la gran cantidad de árboles que antiguamente poblaban esta zona. Pasear por su casco antiguo también permite echar la mirada hacia atrás y entender los orígenes de esta ciudad. Está rodeado por un espectacular conjunto de murallas que se extiende a lo largo de casi dos kilómetros, que integra un total de 16 torres, de 25 metros de altura, construidas en el siglo X, como protección a posibles invasiones. Su increíble belleza y su impresionante historia, aún patente, la han valido para ganar el título de Patrimonio Mundial de la UNESCO, el cual ostenta desde 1949. En este destino, son muchos los monumentos, lugares y puntos recónditos que debes visitar. ¿A qué te resultan familiares sus murallas? Se trata de las fortificaciones que rodean a King´s Landing en la ya popular serie Juego de Tronos. Por supuesto, estas murallas son lugar de visita obligada. Y también lo es el casco antiguo en general. Una vez en ella, comienza a dirigirte hasta Stradun, la calle principal. Y, a partir de ahí, encontrarás calles arriba y debajo de amplio interés histórico. Cuentas con la ventaja de que toda esta zona es peatonal. Sin duda, al dar tu paseo por esta zona no puedes dejar de ver el Palacio del Rector (sede del gobierno y del rector durante los años en que Dubrovnik fue considerada una república), el Monasterio Franciscano y la Catedral (construida en 1192, exhibe una asunción del Vergine di Tiziano, de 1552, y un relicario en oro y plata de San Biaggio). Una visita a Dubrovnik no seria completa si no lo complementas conociendo sus inmediaciones: Las islas Elafitas, trece islas mágicas por descubrir con playas doradas, sinuosas bahías y edificios centenarios. En este enclave, la naturaleza intacta y las aguas cristalinas del Adriático ofrecen la oportunidad de disfrutar de vacaciones activas, aparcar la rutina e imbuirse en su tranquilidad y su calma. Todavía queda por descubrir la Península de Pelješac, cuna de viñedos, donde el tesón y el buen hacer de sus gentes nos regalan algunos de los mejores vinos del mundo. Caminos ondulantes y verdes colinas esconden pequeñas bodegas y pueblos únicos, como Ston, en la parte suroriental de Pelješac, cuyas raíces se remontan al imperio romano y que presume de tener la segunda muralla más larga del mundo; sin olvidarnos de sus salinas y su riqueza gastronómica. Para que el disfrute sea completo, no dejes de probar sus célebres ostras, sus vinos, y su aceite de oliva de primera calidad. Cada septiembre, Storn alberga el Kinookus Film Food Festival, el evento anual al aire libre cuyo fin es armonizar la magia del séptimo arte con la gastronomía, contribuyendo a la renovación y conservación del espíritu de esta singular ciudad. Moreška, la ciudad histórica y hogar de Marco Polo, salpicada de viñedos, bahias, playas y pequeños puertos, refleja la identidad de la isla de Korcula. De otro lado, la isla de Mljet posee una belleza que nos deja sin palabras. Destacan sus bosques de pinos y su parque nacional, donde dos lagos salados se entrelazan para venerar el monasterio benedictino del siglo XII, que emerge en el corazón verde de un islote llamado Santa María. Los dos lagos y la mayor parte de la isla están conectados por senderos que facilitan el acceso, permitiendo la plena relajación de la mente y del espíritu. El valle del río Neretva se caracteriza por una naturaleza agreste, en estado puro y por la hospitalidad de sus gentes. Navegar por sus canales y estrechos ramales en un barco tradicional es una experiencia única e inigualable. Por su parte, la isla de Lastovo es la isla mayor del archipiélago del mismo nombre. Se compone de 46 pequeñas islas y arrecifes. Es junto con la isla de Mljet, una de las áreas más arboladas de Croacia. Lastovo goza de una de las vistas más hermosas de todo el condado, rodeada de aguas cristalinas de tonos celestes en un mar extraordinariamente limpio. Para terminar su visita, os recomendamos visitar Konavle y Cavtat, los últimos remansos de tradición y paz en el recorrido por este condado y lugares ideales para los que quieren evitar el bullicio de Dubrovnik. Como podéis notar, esta maravilla tiene mucho que ofrecer a sus visitantes.
actualidad cultural
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