TIEMPOS DEL MUNDO

viernes, 18 de agosto de 2017

EE.UU.: El legado confederado

Saliendo al paso de quienes pretenden falsificar la historia, el presidente estadounidense Donald Trump, criticó la remoción de numerosas estatuas dedicadas a los líderes de la Confederación. "Es triste ver como la historia y la cultura de nuestro gran país esta siendo destruido con la eliminación de hermosas estatuas y monumentos que adornan las ciudades", escribió en un mensaje en Twitter, agregando que no se puede cambiar la historia, pero si aprender de ella, advirtiendo que si esto no se detiene, podrían derribarse a continuación las estatuas de George Washington o Thomas Jefferson, quienes tenían los mismos ideales que Robert E. Lee y Jefferson Davis (los líderes confederados). Trump también declaró que "los bellos monumentos que están siendo sacados de nuestras ciudades, pueblos y parques nunca podrán ser reemplazados por otros de igual valor" indicó. Como sabéis, el último sábado, sectores nacionalistas celebraron un mitin en Charlottesville, Virginia, para protestar contra los planes de las autoridades de remover una estatua del general confederado Robert E. Lee de un parque de la ciudad, quien es considerado un icono histórico en el sur de los Estados Unidos. Ello debido a que el Ayuntamiento de la ciudad había votado en febrero a favor de la retirada de la estatua del general, erigida en 1924, al considerarla ‘divisiva’ y
renombró el parque en que se ubica. Desde entonces, la justicia ha paralizado temporalmente el traslado del monumento y ha habido acaloradas protestas de los sectores nacionalistas. El pasado fin de semana, cuando decenas de ellos se manifestaban pacíficamente por la ciudad, fueron atacados a traición por un grupo de extrema izquierda llamado Antifa, que ‘justifica’ el uso de la violencia como un método válido para protestar en las calles, incluyendo la destrucción de la propiedad privada y la violencia física contra sus oponentes. Durante la refriega murió una contramanifestante y dos policías al estrellarse un helicóptero que vigilaba la marcha. La prensa estadounidense - en manos de poderosas corporaciones judías especialistas en deformar la realidad - inicio una sistemática campaña mediática para victimizar a los criminales de Antifa, culpando de los actos de violencia a los nacionalistas, cuando  precisamente ellos fueron los atacados, aprovechando la situación para exigir la demolición y el derribo de los monumentos construidos en memoria de los lideres confederados, entre los cuales destaca Robert E. Lee, hijo de un héroe de la Guerra de Independencia y quien desde joven brilló por sus habilidades militares. Graduado con distinciones de la Academia de West Point, participó en varias batallas importantes de la guerra librada entre EE UU y Méjico.
En la antesala de la Guerra Civil, en 1861, a Lee le ofrecieron liderar las fuerzas de la Unión, pero él rechazó alegando que no quería luchar contra Virginia, su Estado natal e integrante de la Confederación. Tras dimitir del Ejército de la Unión, Lee aceptó ser comandante de las fuerzas de la Confederación. Los expertos destacan que tenía habilidades tácticas, pero debido al bloqueo naval a la Confederación, impidió que recibiera el armamento para enfrentar al enemigo, lo que a la postre facilito la victoria el triunfo de la Unión en 1865. Según se alejó el recuerdo del conflicto bélico entre el norte y el sur, la figura de Lee fue recuperándose, necesitado el sur de EE UU de levantar mitos. Su figura ganó popularidad sobre todo a principios del siglo XX cuando avanzó en el imaginario colectivo sureño la idea de que la derrota en la guerra fue injusta. También ganó impulso el principio de que el sur no luchaba por preservar la esclavitud - como la propaganda enemiga pretendió presentar - sino por los ideales constitucionales. Es común por ello, sobre todo en el sur de EE UU, que haya escuelas, avenidas y estatuas en honor a Lee, considerado un héroe de la Guerra Civil. Existen alrededor de 718 monumentos confederados en EE. UU., según los cálculos del Southern Poverty Law Center. También hay 109 escuelas públicas nombradas en honor a Lee, como al presidente de la Confederación Jefferson Davis y otras figuras de la Guerra Civil.
Pero el mito de Lee ha ido creciendo fruto del análisis de la historia y se convirtió en el mas reverenciado líder confederado. Como dato curioso, cabe resaltar que los terrenos donde se encuentra el cementerio nacional de Arlington, a las afueras de Washington, en su día pertenecieron a Lee. El general vivió en la mansión, heredada por su esposa, que domina el camposanto durante 30 años. Pero luego de la guerra, como represalia por haber liderado al ejército sureño, le fue expropiada. Su hijo trató de recuperarla y la justicia le dio la razón, pero allí ya habían sido enterrados soldados caídos en combate, por lo que el hijo fue indemnizado. En cuanto al general Lee, fue enterrado en una capilla de la Universidad Washington y Lee, en Lexington (Virginia), centro de peregrinaciones de los nacionalistas que añoran a la Confederación. Desde el 2015, una interesada campaña promovida por negros y judíos, pretende ‘revisar’ la historia de los EE.UU. buscando suprimir el legado confederado, así como sus monumentos, estatuas y banderas, pero hagan lo que hagan, no podrán borrarlo de la memoria de la gente, ya que sus ideales perdurara por siempre. Venga ya ¿quiénes son los intolerantes?

viernes, 11 de agosto de 2017

HUBLOT: Una visión compartida de la perfección

Hublot es un ejemplo perfecto de cómo es posible posicionarse en un mercado muy codiciado y competitivo como es el del lujo simplemente con sagacidad y valentía. Como sabéis, en el segmento del lujo la calidad superior se da por hecha. Si se quiere seducir a una selecta y adinerada clientela se tiene que estar en disposición de ofrecer una calidad superior como norma. Es en la forma de presentarla, en la venta, en donde se marca la diferencia, y en eso los comerciantes italianos son verdaderos expertos... En 1980 el italiano Carlo Crocco fundó la empresa relojera MDM Geneve. Una genial idea le vino al diseñar una innovadora correa de caucho natural que sería la seña de identidad de sus exclusivos relojes marcando un claro elemento diferenciador con el resto de marcas del segmento premium. Corrió un gran riesgo al no saber si su original creación sería aceptada en un mercado muy exigente. Pero con la suerte que acompaña a los intrépidos, la marca rápidamente conectó con el gusto de una influyente clientela ansiosa de innovación y exclusividad. Miembros de casas reales europeas y personalidades internacionales expresaron su preferencia por Hublot y alimentaron el creciente prestigio de la marca durante los 80-90. Junto con la innovadora correa de caucho, un bisel sujetado por 12 tornillos de titanio inspirado en el “ojo de buey” de las embarcaciones- “Hublot” en Francés – y el uso combinado de materiales especiales han creado una identidad única y un marcado carácter. Un reloj Hublot se ve a primera vista, y no por ser llamativo y extravagante como pueda ser un reloj Rolex, sino por esa mezcla de diseño “italiano” y un clasicísmo atemporal que le hace diferente a otros relojes especiales. Desde los 80 hasta nuestros días la innovación constante ha caracterizado a la selecta marca. La exitosa fusión de materiales como el oro y el acero pulido característica de los orígenes y de la Colección Hublot “Classic” alcanzó una nueva dimensión con la incorporación de Jean-Claude Biver a la empresa y con la presentación de la colección Hublot Big Bang a finales del 2004. La nueva colección refrescó la imagen de los relojes Hublot con multitud de modelos en los que por primera vez se fusionaron materiales nobles como el oro con la cerámica, el oro rojo con el tantal o el magnesio con el titánio. Supuso una atrevida innovación que obtuvo un éxito inmediato y llevó a la empresa a cuadruplicar sus ingresos en tan solo dos años. Es así como la línea Hublot Big Bang se hizo pronto con el grueso de la facturación con más de un 70%. En los últimos años ha dado a conocer espectaculares modelos como el Big Bang Ferrari Unico Editions, el Big Bang Unico Carbon, el Techframe Ferrari 70 Years Tourbillon Chronograph, (diseñado para Ferrari por sus 70 años) o su ultimo lanzamiento, el Big Bang Ferrari Unico King Gold, en edición limitada. Relojes exclusivos de una marca que evoluciona, pero conservando siempre su esencia.

viernes, 4 de agosto de 2017

GRANDES FRAUDES DE LA ARQUEOLOGIA: La momia de Rhodugune

En octubre del año 2000 las autoridades paquistaníes se enteraron de que un residente de Karachi estaba tratando de vender una momia en el mercado negro en $ 11 millones de dólares. Cuando la policía interrogó al vendedor les dijo que obtuvo la momia de un iraní, que supuestamente la encontró Luego de que hubo un terremoto, y los dos acordaron venderla y dividir las ganancias. El vendedor finalmente los llevó a donde estaba almacenada la momia, una región que limita con Irán y Afganistán. Las autoridades paquistaníes llevaron a la momia al Museo Nacional en Karachi, donde los funcionarios del museo inspeccionaron los restos y su sarcófago. Los funcionarios del museo anunciaron que una momia envuelta en un estilo egipcio había sido recuperada en un sarcófago de madera con inscripciones cuneiformes, el lenguaje escrito de la antigua Persia, y tallas de Ahura Mazda, una deidad zoroástrica. La momia tenía una corona de oro, una máscara, y una placa en el pecho que proclamaba: "Soy la hija del gran rey Jerjes. Mazereka protegeme. Soy Rhodugune, yo soy". Esto quiere decir que este cuerpo momificado potencialmente pertenecía a una princesa persa y tenia 2600 años de antigüedad. Como era obvio, este ‘descubrimiento’ genero un gran interés internacional porque jamás se habían encontrado restos de la familia real persa ya que generalmente no se encuentran momias en Irán. En un momento dado la momia causó tensiones diplomáticas entre Irán y Pakistán debido a que ambos países reclamaron la propiedad. Pero meses más tarde, luego de unos exámenes de los expertos en escritura persa antiguo, tomografías computarizadas, pruebas químicas, y de carbono la momia fue declarada no solo un fraude, si no también había evidencias de que pudo haber sido una víctima de asesinato ocurrido en años recientes. En efecto, los expertos en la antigua escritura cuneiforme comenzaron a sospechar de la autenticidad de la momia cuando examinaron la placa en el pecho de la momia y determinaron que quienes lo hicieron "no estaban bien familiarizadas con la escritura iraní", había tallado la inscripción. Su ‘autenticidad’ comenzó a desmoronarse luego de las pruebas posteriores a la que fue sometida. En efecto, la tomografía computarizada reveló que la momia pertenecía a una mujer adulta que media alrededor de 4 pies y 7 pulgadas de altura y era mayor de 21 años de edad cuando murió. Los escáneres mostraron también que todos sus órganos internos habían sido retirados y su cavidad abdominal se había llenado con una sustancia en polvo. La autopsia expone que la causa de la muerte fue fractura de cuello causada por traumatismo en las vértebras cervicales. Sin embargo, un patólogo forense no pudo determinar si el cuello de la mujer había sido roto deliberadamente. El análisis químico indicó que su cuerpo y el cabello habían sido blanqueados y su abdomen se habían llenado con agentes de secado modernas, como el bicarbonato de sodio y cloruro de sodio. Los resultados de la datación por carbono en el hueso y el tejido revelaron que los restos pertenecían a una mujer que había muerto en 1996. Los investigadores creen que los autores de este fraude obtuvieron un cadáver fresco de los ladrones de tumbas que saquearon un entierro de la zona entre Pakistán e Irán, quienes retiraron los órganos internos del cadáver y cubrieron el cuerpo con productos químicos para secar el cuerpo a lo largo de meses. Esta era una elaborada falsificación que tomó tiempo para que se lleve a cabo y tuvo que involucrar a académicos y alguien familiarizado con la anatomía. La evidencia de la fractura en el cuello, hizo que la policía paquistaní abriera una investigación de asesinato por los que volvieron a interrogar a los intermediarios que participaron en la venta en el mercado negro. Tenían la esperanza de identificar a la mujer y a su asesino pero hasta ahora esto sigue siendo un caso sin resolver. Actualmente los restos de la ‘momia’ se encuentran en el cementerio de Chaukhandi en una tumba anónima y ni siquiera la policía sabe en que lugar del cementerio esta exactamente enterrada. La razón de cerrar el caso fue por que los agentes tenían ‘demasiado trabajo pendiente’ para resolverlo, ya que según las estadísticas oficiales, en Karachi se cometen cuatro homicidios al día.

viernes, 28 de julio de 2017

LA TORRE EIFFEL: Un símbolo que no deja indiferente a nadie

Construida para la Exposición Universal de Paris en 1889, se encuentra situada en el extremo del Campo de Marte a la orilla del río Sena y es considerada la imagen mas preciada de Francia y de su capital, siendo la estructura más alta de la ciudad y el monumento más visitado del mundo, con 7,1 millones de turistas cada año. Nos referimos a la torre Eiffel, que con una altura de 300 metros (prolongada más tarde con una antena a 324 metros) fue la estructura más elevada del mundo durante 41 años. Realizada por Gustave Eiffel, su diseño se debe a Maurice Koechlin y Émile Nouguier, tardó dos años en finalizarse y pesa entre 7.300 y 10.000 toneladas. Si bien al momento de su inauguración generó mucha controversia entre los artistas de la época - quienes la veían como un monstruo de hierro forjado y exigieron su demolición - con el paso del tiempo termino convertido en un icono de la ciudad a tal grado que hoy es imposible no asociarlo con ella. El monumento estuvo destinado a ser la puerta de entrada para la Exposición Universal de París, que tuvo lugar en la capital francesa de mayo a octubre de 1889 y que conmemoró el primer centenario de la Toma de la Bastilla, símbolo del inicio de la Revolución Francesa. Para su inauguración se pintó con un tono más claro en la parte superior, haciéndose más obscura hacia la parte inferior. A principios del siglo XX, con la llegada de la I Guerra Mundial, las autoridades encontraron su utilidad como antena de radiodifusión y con ella captaron mensajes que ayudaron a los aliados de forma decisiva. Cuando los alemanes hicieron su ingreso triunfal a Paris en 1940, la torre Eiffel se engalano con una gran bandera con la esvástica nazi, la que flameo sobre ella durante los años que duro el conflicto. Desde el 2013 es de color bronce, habiendo cambiado sus tonalidades periódicamente. Para evitar la oxidación del hierro, cada siete años se le aplica una capa de pintura. Quien visite París, sabe que su destino obligatorio es una visita a la célebre torre, no solo por su fantástico diseño, sino por la hermosa vista que proyecta de la ciudad, sus calles, sus edificios y sus monumentos. Estar en la torre significa conocer el corazón de Francia y ser parte de las miles de historias que se tejieron en su hermoso mirador. Para llegar a ella se debe subir 1.662 escalones, mientras que el segundo mirador está cerrado al público. Los mejores momentos para subir son la primera hora de la mañana, cuando aún no se han formado interminables colas, o bien al anochecer para disfrutar de la ciudad de las luces en todo su esplendor. Como no podía ser de otra manera, ha sabido renovarse en los últimos años para seguir siendo uno de los lugares más atractivos del mundo y una muestra de ello es la instalación de una pasarela de cristal a 57 metros de altura que ofrece una nueva perspectiva y visión de París.

viernes, 21 de julio de 2017

SCYTHIANS, WARRIORS OF ANCIENT SIBERIA: Guerreros de las estepas en el Museo Británico

Hace 2.500 años, grupos de formidables guerreros vagaban por las vastas llanuras abiertas de Siberia. Eran los Escitas: temidos, odiados, admirados, pero con el pasar del tiempo fueron olvidados ... Hasta ahora. En efecto, organizado por el Museo del Hermitage de San Petersburgo (Rusia), el British Museum nos trae en septiembre una nueva exposición dedicada a los antiguos Escitas, la cual explora su historia como tribus nómadas y maestros de la guerra. Sus encuentros con griegos, asirios y persas fueron frecuentes en la historia, pero durante siglos todo rastro de su cultura se perdió. Cuando a finales del siglo VI a.C. los griegos atravesaron el Bósforo para establecer varias colonias en la costa septentrional del mar Negro, entraron en contacto con un misterioso pueblo de guerreros nómadas que ocupaba las infinitas estepas de lo que hoy es Ucrania y el sur de Rusia. Los escritores helenos, en particular el historiador Heródoto, recogieron múltiples referencias e historias sobre esos hombres “de ojos azules y cabello color de fuego”, jinetes invencibles, maestros en el manejo del arco y con costumbres tan inquietantes como la de beberse la sangre del primer enemigo que abatían y recoger las cabezas de sus rivales muertos para ofrecérselas a su rey. A partir de informaciones de este tipo, los griegos se imaginaron a los escitas como un modelo de pueblo bárbaro, contrapuesto en todo a su modo de vida civilizado. Unos bárbaros que, sin embargo, fueron capaces de desafiar a los mayores imperios de Mesopotamia y crear un Estado complejo, una poderosa monarquía que tuvo un destacado papel histórico hasta su declive y desaparición en el siglo II a.C. Sobre los orígenes de los escitas, Heródoto recogía un relato que al parecer aún corría en su época, el siglo V a.C. Los escitas decían que en una tierra anteriormente desierta nació un primer hombre, Targitao, hijo de Zeus y de la hija del río Borístenes, antiguo nombre delDniéper. Targitao tuvo tres hijos: Lipoxais, Arpoxais y Colaxais. A la muerte de su padre pasaron a reinar conjuntamente, hasta que en una ocasión cayeron del cielo unos objetos de oro: un arado, un yugo, una copa y un hacha de doble filo. Cuando los dos hermanos mayores intentaron asirlos, el oro se tornó rojo incandescente, por lo que tuvieron que renunciar a él. Sin embargo, al acercarse el pequeño pudo tomarlo y llevárselo a casa, por lo que sus otros dos hermanos convinieron en entregarle el reino. Naturalmente, el relato es un mito sin base histórica, pero contiene quizás una clave para entender el origen último de los escitas. Según los estudiosos actuales, la historia sería una metáfora de la organización de la sociedad en “tres órdenes” típica de los pueblos indoeuropeos, es decir, de una sociedad compuesta por una clase dedicada a rezar-simbolizada por la copa - otra especializada en la guerra - encarnada en el hacha - y una tercera ocupada en trabajar la tierra, a la que harían referencia el arado y el yugo. En efecto, hoy sabemos que, desde un punto de vista étnico y lingüístico, los escitas eran indoeuropeos, pertenecientes al grupo nordiranio, emparentados con otros pueblos nómadas de Asia, como los sármatas, los masagetas y los sacios. La procedencia geográfica exacta de los escitas es incierta y ha dado pie a diversas hipótesis, pero su aparición en la historia escrita se sitúa en el siglo VIII a.C. Se sabe que por entonces entraron en conflicto con los cimerios, otro pueblo nómada estepario a los que vencieron gracias a su dominio del combate a caballo y a quienes finalmente expulsaron de la región septentrional del mar Negro. Más tarde atravesaron el Cáucaso y en 676 a.C., coaligados con los maneos, atacaron el Imperio asirio, pero el rey Asarhadón logró derrotarlos. Las fuentes asirias los llaman ishkuzai, término muy parecido a la denominación griega skythai, lo que anula la pretensión de Heródoto de que el nombre de escitas se lo pusieron los griegos. Poco después, los escitas reaparecieron como conquistadores en Mesopotamia. Hacia 650 a.C. se habían apoderado de Media – en la Mesopotamia central –, del norte de Siria y de la costa levantina. Más tarde llegaron incluso a la frontera de Egipto, donde Psamético I tuvo que comprar su retirada. Heródoto explica que su dominio en Mesopotamia se prolongó 28 años, hasta que fueron expulsados por los medos. El cronista griego supone incluso que a su vuelta los guerreros escitas se toparon con un ejército formado por los esclavos con los que se habían casado sus mujeres, hartas de su ausencia, y en vez de masacrar a esos esclavos en una batalla, los guerreros habrían decidido usar el látigo para devolverlos a su condición servil y seguir explotándolos. En cualquier caso, tras su derrota frente a los medos, la mayoría de los escitas se replegaron a la región meridional de la actual Rusia y fue allí donde fundaron el reino de Escitia propiamente dicho. La etapa de la historia escita que se inició entonces estuvo marcada por la llegada de los griegos a la costa septentrional del mar Negro. Las nuevas colonias helenas potenciaron la actividad económica de los escitas, en particular los intercambios comerciales. Los escitas vendían a los griegos ganado, pieles curtidas y cereales, así como numerosos esclavos, ya que los antiguos nómadas se habían convertido en traficantes de personas capturadas entre los pueblos limítrofes. Asimismo, algunos artesanos griegos empezaron a trabajar para los escitas, creando un estilo artístico greco-escita extraordinariamente interesante. Como resultado de ello, el arte escita alcanzó unas cotas de calidad altísima, que le reservaron un lugar destacado en la orfebrería y otras producciones suntuarias. En paralelo a este proceso de enriquecimiento, las tribus escitas se fueron uniendo en una estructura estatal. En su cúspide se hallaba un monarca hereditario, al que aparentemente se otorgaba una condición divina, aunque su poder parece limitado por una asamblea en la que estaban representadas las tribus. La manifestación más visible del poder de estos soberanos la encontramos en sus enterramientos, los famosos kurganes, el término turco con el que se designan los grandes túmulos que cubrían una o varias cámaras funerarias de los reyes o príncipes escitas, en los que los arqueólogos han descubierto riquísimos ajuares funerarios con armamento, vajillas de oro y plata, cerámica griega, adornos de fina orfebrería, estatuas e incluso alimentos. La unificación política impulsada por los reyes vino acompañada por un reforzamiento de su poder militar. Así lo experimentó el rey persa Darío cuando en 512 a.C. lanzó una gran campaña contra los escitas con el objetivo de cortar las rutas de aprovisionamiento de grano a las ciudades griegas que se proponía conquistar. Darío en persona dirigió su ejército más allá del río Don y durante más de dos meses se dedicó a perseguir a las huestes de los escitas, los cuales habían decidido evitar la batalla y retirarse cada vez más hacia el este. Heródoto, en su detallado relato de la campaña, supone que Darío envió a los escitas un mensaje para reprocharles su cobardía y exigirles sumisión, a lo que el rey escita Idantirso habría respondido: “Yo jamás he huido por temor ante hombre alguno y, en estos momentos, tampoco estoy huyendo ante ti. Voy a explicarte por qué no te presento batalla: nosotros no tenemos ciudades ni tierras cultivadas que podrían inducirnos, por temor a que fueran tomadas o devastadas, a trabar de inmediato combate con vosotros para defenderlas. Pero si descubrís y violáis las tumbas de nuestros antepasados, sabréis si lucharemos contra vosotros. Por eso a ti, en lugar de ofrecerte la tierra y el agua, te aseguro que te vas a arrepentir”. Finalmente, Darío decidió emprender la retirada y escapó a duras penas del acoso de los escitas. El momento culminante de su expansión se produjo a mediados del siglo IV a.C., bajo la dirección del rey Ateas. Según Estrabón, Ateas reunificó todas las tribus bajo su mando y, animado por su éxito político, decidió experimentar la gloria militar extendiendo su reino hasta el Danubio. Pero Filipo II de Macedonia decidió frenar su avance y los derrotó en una batalla junto a aquel río, en la que murió el propio Ateas. Pocos años después, sin embargo, los escitas repelieron una expedición de castigo enviada por Alejandro Magno y dieron muerte a su general. A partir del siglo II a.C. se inició la desintegración del reino escita. Los celtas ocuparon la región balcánica, mientras los jinetes sármatas merodeaban por sus territorios del sur de Rusia, de los que terminaron por apoderarse. Los reyes escitas Esciluro y Palaco aún fueron capaces de enfrentarse al rey Mitrídates VI del Ponto en el siglo I a.C. por el control del litoral de Crimea y otras zonas del mar Negro. Pero poco a poco, las informaciones sobre los escitas se fueron desvaneciendo en las fuentes clásicas, hasta que se les pierde totalmente la pista coincidiendo con el fortalecimiento de los galos y los sármatas. No obstante, algunas noticias aún permiten fantasear con la leyenda de los escitas, ya que habrían sido capaces de sobrevivir en un nuevo territorio. En efecto, a finales del siglo II a.C. un grupo de tribus escitas habría emigrado hacia Bactriana, Sogdiana y Aracosia, las satrapías más orientales del viejo Imperio persa. Al frente iba el rey Maues, cuya gesta superó incluso el viaje de Alejandro Magno, ya que tras cruzar el Indo, como hizo el macedonio, alcanzó Cachemira y el Punjab. Allí se asentarían los últimos escitas hacia el año 85 a.C. Nada más se supo de ellos. En los siglos siguientes, el interés por estos misteriosos guerreros renació al ser desenterradas sus tumbas y encontrar en ellas espectaculares joyas de oro, ropas, tejidos, alimentos, armas e incluso cuerpos de los escitas y sus caballos momificados, todos sorprendentemente bien conservados. Hoy podemos saber algo más sobre ellos con esta extraordinaria exposición, que nunca antes había salido de San Petersburgo, el cual podrá ser apreciado en Londres hasta el 14 de enero del 2018. Si que tenemos tiempo para visitarla.
actualidad cultural
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